frikigalactico

martes, octubre 17, 2006

Gilda, de Charles Vidor

Johnny Farrell es un jugador que sobrevive por las calles de Buenos Aires gracias a su buena suerte. Un día se tropezara con un hombre que le indicará un lugar en donde se juega de manera clandestina. Pronto descubrirá que dicho hombre, Ballin Munson, es el dueño del club al que ha ido y comenzará con él una estrecha amistad, hasta que Munson vuelva de un viaje acompañado por una extraordinaria mujer que cambiara la vida para los dos hombres, Gilda.

Sensacional película que dio la vuelta al mundo debido a la imagen de Rita Hayworth como la explosiva Gilda, incluyendo que en varios países la censuraron debido a la mítica escena en que se quita el guante mientras canta. “No hubo ninguna mujer como Gilda” rezaban los carteles del film en los años 40, y así era. Una mujer fuerte, con carácter, mujer fatal que manipulaba a los hombres a su merced, aunque en el fondo se sienta de verdad enamorada de un solo hombre en su vida, un hombre que le hizo daño en el pasado y que el destino ha querido volverlo a poner en su camino, Johnny Farrell.
La relación Odio-Amor entre Gilda y Farrell se nota desde el primer momento en que ambos se cruzan en la pantalla (esa primera aparición de Gilda alzando la cabeza con la melena suelta es de las imborrables). Aunque Munson no sepa nada del pasado de ambos (pues ambos volvieron a nacer el día que lo conocieron), notará entre ellos un sentimiento de odio y cierta complicidad que viene de bastante lejos. Como bien dice el refrán del amor al odio hay un paso, al igual que de ese mismo odio de nuevo al amor hay otro, y es que tanto Gilda como Johnny no pueden vivir el uno sin el otro, son el Ying y el Yang, el blanco y el negro, la existencia del uno depende de la del otro. Debido a una serie de circunstancias volverán a enamorarse y a vivir una historia de amor, en donde Johnny dominará y controlará a Gilda en todo momento impidiéndole campar a sus anchas y castigándola cuando sea necesario, como en la famosa escena en que le pega la bofetada (de nuevo metió mano la censura en determinados países).
El Destino es una de los temas más importantes en el film. Ballin Munson es la persona que salva a Johnny Farrell en la calle y le consigue el puesto de segundo en el club, pues ve en él a un hombre fuerte e inteligente; mientras que a la vez salva a Gilda de los clubs nocturnos en que canta y se casa con ella. Munson los volverá a unir, y verá en ellos a las dos personas más importantes de su vida (junto con su mejor amigo, el bastón), pero no se imagina que juntar a ambos puede resultar una bomba de relojería capaz de explotar en cualquier momento.
Al igual que la relación entra Farrell y Gilda es el motor de la historia, no es menos importante la relación que mantiene Munson con ambos. Munson y Farrell se tienen aprecio desde el primer momento, y no es de extrañar que el dueño del club de juego confíe en el jugador para llevar el negocio y ser su socio, aunque no le cuente todo lo que está pasando con determinadas personas (los alemanes), le confiará todo lo que tiene gran valor para él, incluida la seguridad de su nueva esposa, la mujer a la que más ha amado y en la que confía ciegamente.
Dicho esto he de decir que en la película se muestra magistralmente la relación a tres bandas, consiguiendo uno de los tríos más conseguidos de la historia del cine, Farrell-Munson-Gilda. Según algunos comentarios y estudiosos la relación entra Munson y Farrell podría ser mucho más que meramente de amistad, aunque yo no lo veo así.

Dirigida de manera notable por Charles Vidor, quien comienza con plano, ligeramente contrapicado, ascendente desde unos dados que ruedan hasta la imagen de Johnny Farrell que los ha lanzado, lo cual ya nos dice que vamos a presenciar algo que tiene que ver con el mundo del juego, bien como telón de fondo (el negocio que dirige Munson) o como tema de la película (la relación entra Gilda y Farrell no deja de tener su riesgo como en cualquier juego). Vidor maneja muy bien la cámara y consigue muy buenos planos y secuencias. Secundado perfectamente por el magnifico guión de Jo Eisinger que contiene diálogos muy acertados (algunos con doble sentido sensacionales) y bien llevados a la pantalla con aroma a buen cine negro. La utilización de la voz en off del personaje de Farrell es un acierto, pues narra lo que vemos en la pantalla, haciendo referencia alguna que otra vez al personaje de Gilda pero sin nunca destaparnos lo que paso en el pasado, por lo que no conocer la razón del odio entre ambos personajes al principio es muy enriquecedor para el espectador.
Por ponerle una pega diré que el final no me llegó a gustar demasiado, aunque supongo que en aquella época (tras la II Guerra Mundial) es lo que mejor convenía.

Protagonizada por Rita Hayworth como la inolvidable Gilda, con una presencia arrolladora desde el primer fotograma, brillando con luz propia en los números musicales, y consiguiendo uno de los mitos femeninos de la historia del cine; Glenn Ford como Johnny Farrel, al que dota con ese aire de dureza y picardía, con confianza en sí mismo, una de sus mejores interpretaciones. George Macready como Ballin Munson, el serio dirigente del club de juego en Buenos Aires, siempre acompañado por su bastón, su mejor amigo. Steven Geray como Tío Pío, uno de los mejores personajes secundarios del film, entrañable y bonachón, cae simpático desde primer momento y parece ser el guía de los protagonistas a los que da consejos.
Muy buena película por la cual no pasan los años y que contiene varias de las escenas más memorables de la Edad Dorada de Hollywood.
8,5/10

1 Comments:

Blogger Javi said...

No la he visto entera nunca, a ver cuando me pongo.

Muy buena critica

Saludos!!

10:26  

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